El uso correcto del guante es de vital importancia en cada proceso que sea llevado a cabo, incluyendo si el uso de éste va a ser o será por corto o largo tiempo. La prevención de nuestras manos y dedos comienza en primera instancia con la selección del guante indicado según el campo de aplicación, es decir, según el área de trabajo, la actividad, el tiempo de exposición, tipo de material a trabajar o con el que se va a tener contacto; en este caso es necesario profundizar el conocimiento de las características, ventajas y/o limitaciones del material o insumo para trabajar de forma segura, libre y consciente de las limitaciones, peligros y/o riesgos a los cuales podemos estar expuestos. En segunda instancia el cuidado de nuestras manos: lavarse bien las manos, usar cremas, no usar argollas, prendas y relojes que puedan interferir en tarea a realizar o en el mayor de los casos provocar un accidente que pudimos haber evitado. 

Ahora bien, podemos cumplir con los lineamientos anteriormente mencionados, pero si no usamos el guante que cumple con las características para la labor específica, estamos corriendo los  riesgos de que el guante pierda o se acorte el tiempo de vida útil, suframos una lesión por contacto: en este caso un ejemplo puede ser con un químico, fluido o solución de limpieza donde se presenten alergias vejigas o quemaduras y lesión traumática: se puede dar por la manipulación con una herramienta manual o eléctrica donde puede ocurrir desde un rasguño hasta la pérdida de uno de nuestros miembros en el peor de los casos.

Conozcamos diligentemente todo lo relacionado con protección manual para que no nos dejemos llevar por impresiones o suposiciones las cuales pueden ser erróneas y por ende contraproducentes no solo para nosotros sino también para quién podamos asesorar.